Aula EdEm: Luz-Oscuridad
Aula EdEm: Poner luz en nuestra oscuridad interior nos acerca a nuestra esencia.

Hace poco una clienta nos preguntaba sobre los aspectos que influían para que una persona se quedara enquistada en una situación-problema, y cómo trabajamos esos aspectos en los grupos de crecimiento de Aula EdEm.

Seguramente la respuesta quedará incompleta, ya que en nuestras conexiones mentales son muchos los elementos que se ponen en juego. Sin embargo, a continuación os compartimos un esbozo de nuestro posicionamiento sobre los elementos que interfieren en nuestro bienestar:

  1. Las emociones y los sentimientos constituyen los ejes a partir de los cuales articulamos nuestra actividad y nuestro comportamiento. Es decir, de la manera que siento, me comporto. Nosotras tenemos claro que las emociones juegan un papel fundamental a la hora de alimentar una situación de malestar. Así, un primer reto es el de educar en el reconocimiento y la identificación de las propias emociones. Para esto, entrenamos la mirada a través de nuestro pensamiento y/o de nuestra (micro)expresión corporal, estableciendo conexiones pensamiento-emoción-comportamiento.
  2. Todas las personas nos movemos entre lo que llamamos la luz y la sombra interiores. La luz hace referencia a la esencia de las personas, aquello genuino que forma parte de cada uno de nosotros. En cambio, la sombra hace referencia al ego. Una serie de capas de cebolla que construimos sobre nosotras para protegernos de lo que nos sucede en la vida. La mayoría de las veces esta sombra se alimenta de emociones mal gestionadas. Por esto, uno de los retos más importantes consiste en trabajar la autoaceptación, ser libres de prejuicios e imposiciones. Sólo desde esta aceptación del ser se puede transformar la sombra en luz. Y para ello se hace necesario aprender a integrar lo que no nos gusta de nosotros. También lo que nos avergüenza o hace sufrir, o lo que nos ridiculiza ante los demás… Como decía Carl Jung, psicólogo suizo, “a lo que te resistes, persiste“.
  3. La retroalimentación. Nuestros “vicios emocionales” siempre reproducen patrones que se retroalimentan de manera que pueden parecer círculos viciosos sin solución. Esto genera mucho sufrimiento y la sensación de no poder hacer nada. En este punto es necesario educar en la resiliencia y el empoderamiento de las personas. Así, pueden romper su patrón circular y crear nuevas alternativas a la situación-problema. Desde Aula EdEm estamos convencidas de que las soluciones para romper estos patrones circulares nunca pueden venir del exterior. Por tanto, la persona debe entrenar su mirada interior para detectar los recursos que todos tenemos escondidos esperando a ser descubiertos. John Dewey, un filósofo, pedagogo y psicólogo estadounidense, decía que el problema siempre viene acompañado de la solución y a nosotras nos gusta poner esto en práctica.
  4. La paradoja. El punto anterior va estrechamente ligado a este cuarto aspecto. El ser humano es altamente paradójico, lleno de contradicciones e incoherencias. Cierto nivel de contradicción no es malo. Y de hecho es importante practicar la flexibilidad y ampliar conocimientos para adaptarnos mejor a las diferentes situaciones que la vida nos va planteando. Forma parte de nuestro aprendizaje. Sin embargo, el problema aparece cuando la contradicción se vuelve incoherencia. Desde Aula EdEm entendemos por incoherencia la resolución negativa e insostenible de una situación-problema. Esta situación crea entonces una paradoja en nuestro interior. Siento esto pero hago esto otro. Por esto, nuestro cuarto reto consiste en educar a las personas en la atención plena de lo que pasa en nuestro interior. Se trata de “localizar” las propias paradojas con el objetivo último de crear enlaces entre los diferentes aspectos internos. Así, podemos hacer revisiones de nuestra salud emocional y mejorar nuestro autoconocimiento.

¿Cómo trasladamos esto a las sesiones de Aula EdEm?

Tanto para la sesiones en grupo como para las sesiones individuales, desde el primer día creamos un contexto, escogiendo una situación en nuestra vida que nos genera incomodidad, nos bloquea, nos hace sufrir, nos… A partir de este contexto y mediante las dinámicas propuestas durante las sesiones, se construye el mapa mental de cada persona, descubriendo los elementos que se ponen en juego. Este mapa mental es un material flexible que podemos reutilizar en el futuro. De hecho, el entrenamiento en las habilidades de autoobservación nos permitirán ir ampliando o modificando nuestro mapa mental. Por tanto, este mapa constituye nuestro pequeño tesoro que hemos de cuidar y alimentar a menudo, y se convierte en un verdadero termómetro de nuestro compromiso con nosotras mismas.

En definitiva es a partir de los cuatro elementos explicados que podemos reproducir nuestro mapa mental. Todas las dificultades y todos los problemas mantienen una estructura extremadamente parecida.

Tienes voz, deja que te oigamos: