Me quieroComo profesional del mundo de la Psicología siempre estoy abierta a nuevas experiencias que refuercen un desarrollo personal continuado, así que de tanto en cuando me gusta revisarme (de la misma manera que voy a mi doctora anualmente para hacerme mis revisiones médicas) e incluso contratar servicios que me aporten nuevas experiencias personales. Procurarse una buena salud física, mental y espiritual son excelentes formas de cuidarse, mimarse y quererse.

Toma las riendas

El caso es que hace unas semanas tuve la oportunidad de probar una sesión de cocahing con caballos para parejas en Sant Cugat del Vallès con Toma las riendas [enlace a Facebook]. La experiencia fue inolvidable y altamente recomendable, por no hablar de la profesionalidad con la que Mercè, Maite (psicólogas coach) y Clàudia (especialista equina) guiaron la sesión. Me pareció increíble la forma en la que un par de caballos nos hicieron de espejo reflejando a la perfección la casuística de nuestra relación. ¡Fue tan emotivo! ¡Tan fantástico! ¡Los caballos nos hablaban! ¡Y hablaban de nosotros y de alternativas! Aun lo recuerdo y me contagio de aquella sorpresa, de aquella admiración…

Recomendaciones a parte, quiero aprovechar esta entrada para aportaros un ejercicio que puede ser la mar de interesante para realizar con vuestra pareja cuando tengáis esos momentos en los que no os entendéis. Lo adquirí en esta maravillosa sesión y me parece tan interesante que no me he podido resistir compartirlo con vosotras.

Todos sabemos que cada uno de nosotros venimos de nuestra madre y de nuestro padre, tenemos nuestra propia mochila existencial, estamos llenos de virtudes y tenemos algunos defectos y, sobretodo, tenemos nuestra genuina forma de pensar, sentir y comprender el mundo. Combinar con otra persona todos estos pensamientos, estas emociones, estas formas de ser y estar bajo un mismo techo es fascinante y complicado por partes iguales. Aprender a amar a la otra persona en toda su expresión, sin querer cambiarle, buscando vías de comunicación, creando puentes… es quizás una de las experiencias más nutritivas que podamos tener en nuestra vida (hijos a parte). Y también es cierto que pueden haber momentos o épocas en las que no os entendéis, en la que os crispáis o incluso habláis idiomas diferentes. Quizás sea eso, que hablamos idiomas diferentes; por eso este ejercicio me parece fascinante para esos momentos de incomprensión mutua.

La botella

Este sencillo y práctico ejercicio consiste en una serie de pasos muy fáciles de seguir. Prestad atención:

  1. En primer lugar, detectamos que algo empieza a distorsionar con nuestra pareja. El ambiente se enrarece y por dentro nos sentimos mal. Este es el momento en el que empieza el ejercicio. ¿Cómo? Finalizando cualquier conversación con vuestra pareja. No vale dejarlo para después, tiene que ser en el preciso instante en el que observes que la cosa ha dejado de ir bien. Nosotros tenemos como consigna un “¿ponemos una botella en el frigorífico?”. Ya sabemos que es momento de dejar de hablar y pasar a la acción de la botella.
  2. Coge una botella que no uséis, llénala de agua y ponla en tu frigorífico. A partir de este momento, queda terminantemente prohibido hablar. Cada uno de vosotros se dedica a escribir en un papel o en una libreta qué piensa, qué siente, qué pasa en su interior. Y quien dice escribir, dice dibujar, pintar, plasmar… ¡Otra oportunidad para ser creativos! ;)
  3. Cuando el agua de la botella se haya congelado (ver nota 1) es momento de sacarla del frigorífico y compartir vuestras expresiones. Nosotros nos las explicamos y, de repente, se produce la magia: ¡nos entendemos!

Espero que disfrutéis de este ejercicio y que los resultados sean tan positivos como a mí me resultaron ;)

¿Has probado ya la experiencia de la botella?

Deja tus comentarios, tus dudas, tus sugerencias en un comentario a esta entrada. ¡Estaremos encantados de leer tus experiencias!

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(NOTA 1) Procura no llenar la botella ya que al congelarse aumenta su tamaño, y se trata de viabilizar la comunicación con tu pareja no de crear un accidente doméstico, ¿de acuerdo? :)

Tienes voz, deja que te oigamos: