Si nos has ido siguiendo en nuestro taller para aprender a gestionar la ira, ya estás preparado para dar el último paso. No obstante, antes de dar el salto final me gustaría recordarte brevemente los pasos que hemos seguido:

  1. Analizamos qué es la ira y qué función de vital importancia cumplía esta emoción para nuestra propia supervivencia: renovación de la energía, motivación al cambio, impulsora de tu propio espacio personal.
  2. Estudiamos en detalle cada una de las respuestas que podíamos dar una vez se activaba la ira, a recordar: exteriorización impulsiva, represión o canalización.
  3. La canalización de la ira contempla varios aspectos importantes:
    • Conciencia corporal para saber cuándo se va a activar.
    • Relajación a través de la respiración.
    • Alejamiento de la persona o situación desencadenante.
    • Gestión emocional.
  4. Nos centramos especialmente en la gestión emocional de la ira y puntualizamos dos trabajos previos fundamentales…
    • Registro corporal para detectar las alarmas que nos avisan de la activación de la ira.
    • Registro emocional para detectar qué aspectos de nuestro entorno (situaciones, personas) activan nuestra ira.
  5. …y un trabajo final:

Ira

Si has llegado hasta aquí puedes completar el ciclo dando un último paso: comprender que la ira es un reflejo de algo que no te satisface en ti. Eso no significa que los demás lo hagan bien y tú estés juzgando erróneamente sus comportamientos. No, lo que quiero decir es que lo que hacen o dejan de hacer los demás queda en un segundo plano. Los demás son un reflejo de nuestro interior y te ofrecen la oportunidad de poner luz a aquellos aspectos que tienes descuidados en ti. Pondré un ejemplo algo tonto pero que espero sirva de ilustración a lo que quiero decir: Supongamos que un día llegas de trabajar tras una jornada dura en tu puesto, tras una bronca de tu jefe y después de que tu compañero te diera trabajo extra que no te correspondía a ti. Llegas a casa y de lo único que tienes ganas es de relajarte, pero cuando entras por la puerta descubres que tu pareja está tirada en el sofá, probablemente en compañía de un libro, un periódico o una revista, y todas las cosas de casa están por hacer. Eso te molesta tanto que empiezas a gritar, como otras tantas veces que se ha repetido esta situación. No das más de ti.

¿Qué podemos analizar de esta situación para que nos sirva de ejemplo?

En primer lugar cabría preguntarse varias cosas: ¿Tenemos detectado si este enfado se repite en situaciones parecidas? ¿Con las mismas personas?

¿Qué hemos hecho al respecto para solucionar el problema? ¿Hemos mantenido una conversación tranquila con nuestra pareja a propósito de tus necesidades cuando llegas a casa, sobre la gestión de los tiempos y las tareas de la casa? ¿O se asume el rol de cada uno por hábitos que se han ido instalando con el paso de los tiempos?

¿Qué significa que no se hagan las tareas? ¿Es algo donde podemos flexibilizar nuestra postura, negociar? ¿O es algo que nos molesta mucho y queremos que se respete?

Pero lo más importante, si tenemos un problema con nuestro tiempo personal y de descanso propio, ¿somos conscientes de cómo lo gestionamos? ¿Trabajamos para poner los límites necesarios para que no nos pisen nuestro espacio de reposo? ¿Cómo marcamos esos límites: por imposición, a través del diálogo, por suposición…?

Podríamos seguir tirando del hilo hasta dar con la clave del asunto, con lo que al final, el problema no es una cuestión de lo que la otra persona hace o deja de hacer, sino una cuestión personal que puede tratarse de miedo a expresar, dificultades para negociar, no saber poner límites, etc. Es decir, la ira nos indica que hay algo que obstruye nuestro propio camino de vida, de bienestar, pero ese obstáculo raras veces (casos extremos de violencia físico o psicológica, o desequilibrio mental de personas de nuestro entorno) es de fuera, sino que en el 95% de los casos es un tema pendiente para con nosotros mismos.

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Si quieres entrenarte en la gestión de las emociones desde Aula EdEm te ofrecemos dos opciones:

  1. ¿Formas parte del equipo directivo o de profesorado de una escuela? Mira nuestro programa y escoge el proyecto que más se adapte a tus necesidades, o concertemos una entrevista y diseñemos un programa a medida para tu centro.
  2. ¿Eres un particular? En este caso quizás te pueda interesar formar parte de uno de nuestros grupos de crecimiento, un espacio para tu propio desarrollo acompañado y guiado.

3 comentarios sobre “Gestionando la ira: espejos

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