#lohacesypunto

Últimamente no dejo de darle vueltas a estos aspectos y, mira tú por donde, hoy me llega un vídeo que creo importante compartir con todos vosotros, mis queridos lectores. Dura menos de 4 minutos y prometo que os sorprenderá si tenéis paciencia para llegar hasta el final:

“El exceso de deberes llega a provocar trastornos psicológicos y ansiedad. ¿No es hora de que les devolvamos su infancia?”. ¿No os parece espeluznante cómo está organizado el sistema educativo y su máquina monstruosa que aniquila infancias?

Recientemente escribía a propósito de la importancia de mantener la calma frente a los estudios de tus hijos para evitar episodios de estrés y ansiedad. En ese post os explicaba brevemente el caso de un chico en sexto de primaria cuyos profesores derivaban el grueso del aprendizaje a trabajarlo en casa, como si el tiempo que los chavales estuvieran encerrados en la escuela nunca fueran suficiente. Creo firmemente que va siendo hora de cambiar las cosas, y eso es un trabajo que nos compite a todos:

  1. Docentes, por favor, responsabilícense de su trabajo, rompan las cadenas a este sistema que demuestra una y otra vez estar roto. Hagan suyo el tiempo de enseñanza y conviertan ese tiempo en oportunidades de aprendizaje significativo para que cuando sus alumnos salgan de la escuela queden libres para hacer lo mejor que se les da: ser niños.
  2. Mamás, papás: Denunciad las escuelas donde los profesores hayan tomado un papel pasivo en la educación de vuestros hijos. No os conforméis bajo la creencia de que una madre o un padre no puede hacer nada contra todo un sistema. El sistema lo alimentamos entre todos, y cuando todos gritan “¡basta!” el sistema acaba derrumbándose.
  3. Niños, niñas: Recordadle a vuestros padres y a vuestros profesores quiénes sois. Tenéis mucho que decir y mucho que enseñarnos. ¡No cejéis en vuestro empeño!

Aquí os dejo el enlace para que firméis en la campaña “Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español“. Yo creo que sí, que ya es hora de devolverles su infancia.

Tienes voz, deja que te oigamos: